"Un poco más, y ya no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis" (Jn.16:16 LBLA)
Hay tres eventos escatológicos (del griego Eschatos=final, postrer, postrero, último) importantísimos e íntimamente relacionados, que se desarrollarán marcando trascendentalmente la vida de la Iglesia del Señor: la Parusía, el arrebatamiento y la Epifanía. La Epifanía marca también un evento para el mundo incrédulo que no recibió al Señor.
La Biblia nos anuncia que Dios quiere bendecir a su pueblo (Sal.21:3) y no desea la muerte del pecador (Ro.5:8), para demostrarlo apareció Él Hijo de Dios: Jesucristo (1ª.Jn.3:5) venciendo al que tenia el Imperio de la Muerte (He.2:14) y dando vida eterna a todo aquél que crea en Él (Jn.3:16). Dios ha hablado de muchas formas y de muchas maneras en la Antigüedad y hoy lo hace por medio de su precioso Hijo (He.1:1-2). Este Hijo Santo, se manifestó para la salvación de muchos (1ª.Ti.1:15), y cuando ascendió a lo alto fue entregada la promesa solemne (parafraseando): "así como le veis que se fue al cielo, así vendrá" (Hch.1:9-11), con lo que nos queda una expectativa gloriosa del retorno del Señor, a la cual debemos estar atentos.



